“Periodismo es difundir aquello que alguien no quiere que se sepa, el resto es propaganda. Su función es poner a la vista lo que está oculto, dar testimonio y, por lo tanto, molestar. Tiene fuentes, pero no amigos. Lo que los periodistas pueden ejercer, y a través de ellos la sociedad, es el mero derecho al pataleo, lo más equitativa y documentadamente posible. Criticar todo y a todos. Echar sal en la herida y guijarros en el zapato. Ver y decir el lado malo de cada cosa, que del lado bueno se encarga la oficina de prensa”
Horacio Verbitsky, periodista y escritor argentino

lunes, 21 de mayo de 2018

Del poco interés para renovar cargos en la primera reunión de la "Junta de Cofradías y Pasos de la Semana Santa": tan solo acudieron diez cófrades. Antonio Ortuño cumple ahora su mandato como Presidente.


      Tras finalizar Antonio Ortuño su mandato como Presidente de la Junta de Cofradías y Pasos de Semana Santa el pasado viernes citaba a los cófrades para la presentación de candidaturas. Tan solo asistieron diez lo que pone de manifiesto, de momento, el escaso interés para arrimar el hombro y trabajar.

     La próxima cita esta fijada para día 30 de este mes. Esperemos que la cosa mejore. De no presentarse nadie, serían los Presidentes de las siete Cofradías los que se harían cargo de la Junta que el pasado  diciembre cumplió 25 años de vida. José Antonio Sánchez fue uno de los fundadores y el primer Presidente sustituyéndole Lourdes Beneit. Antonio Ortuño ha sido el Presidente estos últimos cuatro años.


Con la Asociación de Comparsas pasó tres cuartos de lo mismo. En primera convocatoria ¡no había festeros suficiente para votar a Manuel Díaz cuando somos 1.400 socios!. Falta implicación. Queremos que no lo den todo hecho.


     Antonio ha llevado esta Presidencia con mucho decoro, entusiasmo e interés. La Semana Santa ha ido alcanzando los últimos años mucha brillantez. Esta ha sido todo un éxito de espectadores y de participación de Cófrades. Enhorabuena a Antonio en la parte que le toca.
                                           



domingo, 20 de mayo de 2018

Imágenes de la Festividad de San Isidro con mucha asistencia de público. ¿Cómo habría afrontado el Patrón de los agricultores una plaga de conejos en el siglo XI? Sin duda, con más efectividad que hoy.


     San Isidro ha contado esta mañana con una serie de innovaciones que han hecho mucho más vistosa la Festividad del Patrón de los agricultores. En vez de realizar la misa en el patio de la Cooperativa, este año se ha optado por realizar una romería hasta San Francisco realizando allí la misa Alfonso Herrera ....y vuelta a la Bodega a tomar un refrigerio.

     Se vuelve pues al formato de antaño que era una romería por todo lo alto desde la Cooperativa hasta Santa Catalina. Por aquellos entonces, la agricultura era la primera actividad económica local.
    Corporación, representantes de Asociaciones locales, agricultores, familiares y amigos y, sobre todo, una extraordinaria Banda Infantil han homenajeado a San Isidro. Otra vez ha quedado de manifiesto que ...sin música ¡no hay fiesta que valga!.

    Antes de iniciar la Misa, el Presidente de la Cooperativa, José Polo Forte, se ha dirigido a la comitiva a la que ha dado las gracias "por acompañarnos en un día tan señalado para nosotros". Tras la celebración de la Misa ha intervenido María Gracia Medina, Secretaria de la Junta Rectora, que ha reivindicado la implicación de la mujer en las tareas agrícolas.
    Escuchando a Alfonso alabar la laboriosidad de San Isidro me venía a la mente una pregunta: ¿cómo habría afrontado este madrileño y sus compañeros de profesión los daños de una plaga de conejos? Estoy convencido que habrían reaccionado con más seriedad y efectividad que hoy por la sencilla razón que Isidro y su familia vivían de los frutos que daba el campo.

     En estos momentos, poco más de una docena de jóvenes agricultores son los que tienen como profesión y como única fuente de ingresos la agricultura. Vamos, que viven de lo que obtienen del campo con el sudor de su frente.

    Lo demás, es agricultura de fin de semana junto a una gran empresa multinacional -Primafrio- y otras que explotan la tierra de forma intensiva con modernos sistemas de regadío empleando trabajadores de otros países que nunca han oído hablar de San Isidro.... ¡lo que ha cambiado la cosa en poco más de tres décadas!

       Me decía esta mañana mi amigo Chimo el Biólogo, padre de uno de los agricultores más jóvenes, que la cantidad de conejos pequeños es extraordinaria y que este verano se intuye que van a ser muy grandes los daños. No sé a que puñetas se espera el Gobierno Regional para atajar el problema. Si San Isidro levantara la cabeza ...¡no daría crédito a lo que esta pasando!

Como suele ocurrir con todos los Santos medievales, el mito y la realidad confluyen en su biografía sin que sea posible saber dónde empieza uno y donde acaba otro. Isidro nació en torno al año 1082, poco antes de que el territorio madrileño pasara a manos cristianas, y lo hizo en el Mayrit (Madrid) musulmán.

El fundador de Mayrit fue el Emir Mohamed I de Córdoba (852-886), quien estableció el primer asentamiento permanente levantando una atalaya en el valle medio del río, donde actualmente está situado el Palacio Real. Esta atalaya tenía la función de vigilar el paso hacia el puerto de Guadarrama.



Siguiendo la estela de los visigodos, los musulmanes establecieron un asentamiento fijo en el centro de la meseta debido a su abundancia de agua y de otros recursos. Es por ello paradójico que la ciudad del agua –conocida desde los tiempos de los visigodos por el enorme acuífero que atraviesa el subsuelo madrileño– diera luz al santo labriego que tantos milagros realizó vinculados al líquido elemento.


Según estos testimonios, la infancia de San Isidro transcurrió en los arrabales de San Andrés, en lo que hoy es el céntrico Barrio de La Latina, pero la inestabilidad militar en Madrid –que seguía siendo un objetivo recurrente de los musulmanes– obligó a la familia del Santo a trasladarse a Torrelaguna.

  Se dice que allí conoció a su mujer, María Toribia, la cual también alcanzaría la santidad con el nombre de María de la Cabeza. En su edad adulta, Isidro aparece en el Códice como un humilde siervo, laico, labrador incansable, casado, padre preocupado y que trabajaba con sus propias manos en campos ajenos.

   «Isidro no abría pozo del que no manase abundante caudal, aun tratándose de tierras secas», afirma el códice sobre el tipo de milagro más abundante de entre los 400 que se le achacan: encontrar agua incluso en las zonas más angostas. Como prueba de ello, hizo brotar un manantial de un campo seco en una ocasión con solo un golpe de báculo, abasteciendo a Madrid en un año de sequía. 

Otros milagros reseñables del hombre nacido en la «Matriz de aguas» (Madrid) también tuvieron al líquido elemento por protagonista: como cuando salvó a su hijo único que había caído en un profundo pozo o cuando permitió a su esposa María pasar a pie enjuto sobre el río Jarama y así librarse de los infundios de infidelidad que contra ella lanzaban las gentes.


 Isidro falleció en el año 1172 y su cadáver se enterró supuestamente en el cementerio de la Iglesia de San Andrés dentro del arrabal donde había nacido. Uno de sus milagros póstumos más famosos fue el de guiar –junto a otros santos– a las tropas castellanas en la victoria de Las Navas de Tolosa contra el ejército Almohade

    Por ello, el Rey Alfonso VIII levantó una capilla en su honor en la iglesia de San Andrés y colocó su cuerpo incorrupto en la llamada arca «mosaica». Desde entonces, el fervor del pueblo por el milagroso pocero no dejó de aumentar y su vida fue difundida de forma oral hasta que Felipe II trasladó la capital del reino a Madrid y mostró interés en recopilar su historia de forma escrita.


En el siglo XVI, las autoridades eclesiásticas plantearon la posibilidad real de canonizar a Isidro Labrador ante la insistencia de Felipe II, quien, como otros muchos miembros de la Familia Real española, recurrió en varias ocasiones a las aguas del santo madrileño en busca de la curación de sus enfermedades. 

Finalmente fue beatificado por Paulo V en 1618 y canonizado por Gregorio XV en 1622, cuando se aprobó su Patronazgo sobre la Villa y Corte de Madrid. En la actualidad, los restos del Santo residen en el retablo central de la Colegiata de San Isidro".